
Con el financiamiento, el productor implementó un sistema de riego automatizado que puede controlar desde un teléfono celular o una tablet, lo que facilita la administración del agua de acuerdo con las necesidades de los cultivos.
Además, la finca cuenta con sensores de humedad instalados en el suelo, una herramienta que permite conocer con precisión cuándo y cuánto regar. Esta tecnología contribuye a un uso más eficiente del agua y los nutrientes, al tiempo que ayuda a reducir costos y mejorar el rendimiento de la producción.
La experiencia de Villalba refleja el impacto que puede tener el acceso al financiamiento para la incorporación de tecnología en la agricultura familiar. Herramientas que antes estaban asociadas principalmente a grandes establecimientos productivos hoy también llegan a pequeños productores, fortaleciendo su capacidad de producción y su competitividad.
La iniciativa forma parte de las acciones que impulsa el Crédito Agrícola de Habilitación para promover la modernización del sector agropecuario, con el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de proyectos orientados a fortalecer la producción sostenible y el desarrollo de las familias rurales.