HILDA CHÁVEZ es una mujer que sabe de trabajo y sacrificios.

Vive en J. Augusto Saldívar. Junto con otros 9 compañeros de crédito se asoció para fabricar platos, picadores de carne y todo tipo de utensilios de madera.Su grupo incluye mamás solteras, personas mayores y chicos muy jóvenes que quieren aprender el oficio para salir adelante.

La pequeña carpintería produce más de doscientas cincuenta unidades al mes que se venden en su totalidad, caminando muchos kilómetros al día, casa por casa. A Hilda, y a sus nueve compañeros de crédito, que hoy ya son amigos, el CAH les habilitó mucho más que dinero.

“Hemos conseguido mayor beneficio en las ganancias, podemos sustentar los gastos de la casa, de salud, del colegio para los chicos y nos sobra para comprarnos algunas que otras comodidades porque mejoró nuestra ganancia desde que accedimos al Crédito Agrícola”.

Además el Crédito les permitió transformarse en propietarios de sus herramientas de trabajo y ahora les abre perspectivas de comprar tornos y de techar y ampliar el local de trabajo.